Ps. Felipe Zapata

Ps. Felipe Zapata
Titulado como psicólogo de la Universidad Andrés Bello, formado en el Centro de Atención Integral (ASPAUT) para personas con diagnóstico del espectro autista abarcando todas las edades.
Trabajo con pacientes desde los 18 años en adelante, centrándome en generar un espacio de escucha activa, validación emocional y contención, adaptando las estrategias de intervención a las necesidades particulares de cada consultante. Mi orientación va dirigida a promover la autonomía, el autoconocimiento y el desarrollo de herramientas que permitan a mis pacientes enfrentar de mejor manera sus dificultades.
Trabajo de manera presencial y remota, a través de videoconsulta, dando una atención respetuosa, cercana y acogedora, favoreciendo procesos terapéuticos personalizados,
calidad en la atención y aportando la contención y cercanía que necesita el proceso tanto diagnóstico como terapéutico.
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Es muy común confundirlas ya que se relacionan pero no son lo mismo. La tristeza, es una emoción básica y natural que se manifiesta cuando se produce la pérdida de algo importante. En cambio, la depresión es un trastorno del ánimo que se caracteriza, entre otros síntomas, por una emoción de tristeza intensa que perdura en el tiempo, que puede generar apatía, irritabilidad, cansancio, culpa, autopercepción negativa y del futuro, fluctuaciones en el apetito, insomnio, disminución del deseo sexual, etc. Es habitual que la persona depresiva desconozca el motivo de su tristeza ya que suele ser más intensa y duradera en el tiempo.
En la gran mayoría de los casos, lo más efectivo es recibir tratamiento psiquiátrico junto con psicoterapia. Generalmente, como tratamiento farmacológico se utilizan antidepresivos, ansiolíticos, entre otros medicamentos. Con la psicoterapia, el paciente va a recibir confianza, comprensión y apoyo emocional. El objetivo es corregir pensamientos negativos, explicar que puede ser de carácter temporal y así generar superación. Además, se consigue la participación del paciente en el proceso curativo y se enseña a prevenir las posibles recaídas. Es necesario pedir ayuda si uno nota que está perdiendo la calidad de vida y bienestar.
Estando encerrados, los días parecen iguales y es normal irse a dormir con la sensación de que mañana va a ser lo mismo otra vez. Por lo tanto, conviene seguir rutinas que nos ayuden a tener orden y sentirnos ocupados; hacer los días más llevaderos. En concreto, movernos, intentar exponernos al sol, hacer ejercicio, ocio creativo como pintar, leer o bailar y fundamental, mantener contacto diario con familia y amigos. También es importante encontrar espacios para nosotros mismos, desconectarnos y tener nuestro pequeño momento de introspección no pensando en fechas de término sino viviendo el día a día.
