Son múltiples las experiencias y acontecimientos vitales de una persona, como también innumerables las vivencias que debe procesar e interpretar en tan vasto espectro estimulante con sus procesos internos de aprendizaje y adaptación que, indudablemente, la forma en cómo nos integremos al mundo dependerá del despliegue de mecanismos para desarrollar la existencia según condiciones y estados internos propios, y retroalimentarlos en base a elementos ambientales. De este modo, los seres humanos buscamos el bienestar, la estabilidad y el placer, alejándonos de todo lo que nos pudiese causar daño o generar inseguridad. Sin embargo, la contingencia pandémica ha evidenciado un escenario humano que nos ha impactado, y que nos ha permitido abrir los ojos ante un sistema diseñado con permanentes cambios y el que también nos va modificando internamente en el tiempo.

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